
Caracas-Teusaquillo
02-ABR
Una voluntaria estaba distribuyendo información provida. Después, comenzó su turno de oración. Una de sus compañeras se acercó y le contó que había oído a los trabajadores decir que una chica lloraba porque había decidido no abortar. Los voluntarios no supieron quién era, pero uno de los guardias se acercó a ellos y les dijo: «Sigan, porque su oración está surgiendo efecto». ¡La oración es la que mueve corazones y Dios ha querido salvar estas vidas!
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